lunes, 10 de enero de 2011


Capítulo V




Pero algo había salido mal. El tiro había fallado. ¿Qué podían hacer? Le habían dado a alguien que no tenía absolutamente nada que ver en el asunto.




Era el turno de Selena, debía actuar, aunque moría de miedo, nervios e inseguridad. Lo que más deseaba era que esto, precisamente esto, no ocurra, pero… ¿Qué podía hacer, si no era seguir con el plan y acabar con todo de una maldita vez? Así que siguió al pie de la letra lo que sus compañeros le había dicho días atrás e incluso minutos atrás.








Ruidos de sirenas de ambulancias y la policía era lo que ahogaba al centro de Londres. Pero no encontraron nada más que el cuerpo frío y desangrándose de la inocente víctima y metros más allá el verdadero objetivo de esta operación. La policía sabía muy bien quien, o quienes estaban detrás de esto, tenían en claro que aunque tengan que ir al fin del mundo, a Japón, a Norteamérica, Asia o África, los encontrarían.


- Miren que tenemos aquí… Al parecer no son tan astutos – Rió irónicamente uno de los policías.



Las piernas de Selena aún tiritaban, estaba sumamente nerviosa.

- Selena, ¿donde me dijiste que estaba el sombrero y el abrigo largo? – Interrogó Nicole casi hundida por completo dentro de un gran bolso color negro.
- En la maleta color marrón con dibujitos – Respondió con sus ojos llenos de lágrimas.
- Tranquila, Sellie – Dijo Madeleine abrasándola.
- Aún tengo miedo.
- No puedo! – Gritó Nicole - ¡¡NO PUEDO TRABAJAR CON UNA NIÑITA QUE LE TEME HASTA A LOS INSECTOS!! Esto me supera. Además que aquí no esta ni el sombrero, ni los lentes de sol, ni el abrigo…ni el arma – Dijo asustada.
- ¿Cómo que no están? Deben estar ahí – Dijo Christian que iba conduciendo el auto – Si perdemos esa maldita arma estamos perdidos.








- ¿Qué pasa Gonzáles? – Preguntó acercándosele.
- Encontré algo… Algo que nos ayudará mucho – Dijo con una sonrisa maliciosa.
- ¿Así? – Dijo interesado.
- Mira esto – Dijo enseñándole un arma.
- Oh, ya veo.




-Estamos acabados – Dijo Selena – Estamos Muertos.
- Quien sabe Sellie – Dijo Madeleine – Tal vez podamos salir de esta, como salimos de tantas otras.


Cada uno se marcho a su casa, con la esperanza de que algo no salga mal, no más de lo que había salido anteriormente.





Maddie se encontraba recostada bajo un árbol, en el jardín trasero de su casa, sobre su pecho, dormía Blue y ella de cara al celeste cielo, con sus ojos cerrados.


- Hola – Se escuchó una suave voz a su lado.
- Ah, Michael – Sonrió – Hola.
- George me dejo entrar, ¿te molesta? – dijo recostándose al lado de la joven.
- No, claro que no – Cerró sus ojos acariciando a su pequeño gatito.
- ¿Viste que en el centro de Londres asesinaron dos personas? – Preguntó intrigado.

Los ojos de Maddie se abrieron como dos verdaderos platos.

- Am…Ss…si – Contesto dudosa.
- Dicen que fueron cuatro sicarios, tres mujeres y un hombre – Rió – Raramente se oyen casos de sicarios que sean mujeres, es bastante interesante, ¿no lo crees?
- Cierto, bastante interesante.
- Antes quería ser policía para investigar sobre asesinatos, me parece algo…interesante – Miro al cielo, para luego proseguir – Maddie, hoy no supe de ti, vine por la mañana, pero Rosa me dijo que estabas en el trabajo, fue en ese momento del asesinato.
- Ah, ¿si?
- Si.
- Estaba… Estaba en mi trabajo, y luego con unos amigos decidimos salir a comer por ahí.




Luego de un gran esfuerzo, Madeleine logró voltear la conversación sobre el asesinato en el que ella había participado. La ponía incomoda, nerviosa. Sentía que debía decirle la verdad a Michael, pero había “algo” que la detenía.
Si le decía, tal vez, él podría enojarse con ella, por matar a personas. Pero si no lo hacía, algo le molestaría, estaría molesta con sí misma. ¿Qué podría hacer? ¿Distraerse? ¿Hacer como si esa parte de su vida no existe? ¿Disfrutar de su amistad con Michael? ¿Salir corriendo?  No lo sabía, no sabía que hacer.



- Simplemente, dejaré que las cosas pasen – Susurró.
- ¿Dijiste algo?
- No, solo pensaba en voz alta, algo.
- Se puede saber, o ¿es secreto? – Rió pícaramente lo que produjo que Madeleine también haga.
- No vayas a pensar mal.
- No, ¿Quién te dijo eso?
- Tu mirada me lo dice, niño malo.
- ¿Yo? ¿Niño malo? – Rió.
- Si, lo eres – Dijo mojándolo.
- Me vengaré.


Y eso hizo, se vengo de la peor manera. Cosquillas.
Esa fue la tarde más entretenida, que pudieron pasar a lo largo de todo el tiempo que llevan de ser amigos. Jugaron, corrieron, comieron, etc.
Eso iba bien… Hasta ahora, claro. 

2 comentarios:

  1. Haber si esto funciona... jaja hola Barby soy Naty xd emm... estubieron geniales los capitulos.. jaja el gatito esta hermoooosoo <3 y amm.. que pasara con todos ellos, ese policia encontro esa arma :O oooh diios jajaja ! bueno amm.. estubo muy entretenido.. me imagino a michael asiendole cosquillas a alguien jajaja por dios.. ajaj bueno CONECTATE ! ensima no se si saldra este comentario a la luz xd ti amu niña hermosa.

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  2. ¡Hermanitaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Como estas? Espero que te encuentres muy bien. Por supuesto que yo muy contenta de poder leer un nuevo capitulo de tu novela, ¡Es tan pero tan lindo llegar aqui y leer algo nuevo de esta historia! Ahhhhhh... (Suspiro).
    Me encanto hablar contigo ayer, si que conversamos y mucho, y fue divertido, es lo unico que me alegra. Me encanto ese capitulo, todo lo que narraste, solo espero que la policia no encuentre a Maddie y esas cosas, ¡Porque sino yo la ayudare a escapar! Dile que se venga a vivir a mi casa, yo la cuidare :)
    Me fascino cuando juega con Michael y lo mucho que se diveriten, me da mucha ternura cuando sucede ese tipo de cosas. ¡Amo esta novela! Me fascina leer, ya le pase el link a una amiga para que lea, espero que se anime a comentar.
    ¡¡¡TE QUIERO CON TODO MI CORAZON HASTA EL INFINITO Y MAS ALLA!!! ¡CONTASCONMIGO SIEMPRE! Jamas lo olvides. Me ire a escribir, y luego te molestare por flog o msn. ¡Wiiiii! ¡Te adoro! Buena semana. Besote enorme. Con cariño, tu hermanita...

    Yam!

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