– Ryan, debo irme – Dijo viendo la hora en su reloj de muñeca.
– Hayley, no vayas por favor – Musitó viendo al suelo.
– Tengo que hacerlo.
Ryan sólo se quedó en silencio, viendo como su amiga se alejaba y casi se hacía un pequeño punto en la calle.
Se quitó los zapatos de tacón y continuó caminando, con una botella de ron en la mano.
~'FlashBack'~
– ¿Qué te hicieron Hayley? – Susurró – ¿Por qué querías acabar de esa forma con tu vida? ¿Quién te hirió? ¿Por qué? – Murmuro cerrando sus ojos y tomando las manos de la joven con las suyas.
~' FlashBack'~
Camino un poco más, sus ojos lucían hinchados y rojos, su maquillaje se había corrido a causa de las lágrimas, su cabello se veía desordenado y llevaba sus zapatos de tacón en la mano. Iba a paso lento, como si estuviese congelada en otra dimensión, con su mirada perdida.
Llego a un parque, se sentó bajo un árbol y observó las estrellas.
Le daba la impresión que todo lo que estaba a su alrededor o todo lo que tocaba se derrumbaba, que nunca podía hacer algo bien, sin dañar algo o alguien.
– Dijiste que volverías, ¿dónde estás? No te veo – Balbuceó – ¿Por qué me mentiste? ¿Por qué me hiciste ilusiones? Me quitaste todo y a la vez nada, porque simplemente no tengo nada ni a nadie – Dijo mientras se quitaba una lágrima – No más Michael, ahora no podrás destruirme.
No sabía como continuaría con eso que algunos llaman ''vida'', no sabía que le deparaba el futuro.
– ¡Hayley! – Escuchó una voz a lo lejos – ¡Hayley!
Pero ella no reaccionaba.
– ¿Hayley estas bien? Por favor, responde.
– ¿Quién demonios eres? – Preguntó, con su lengua un tanto pesada.
– Hayley, soy yo – Sonrió – ¿Qué te pasó? ¿Por qué estás así?
– Digamos que la vida me odia y ha hecho lo que se le antoja conmigo, pero insisto, ¿Quién eres?
– Soy yo.
– Imbécil, ese ''soy yo'' no me sirve, dime tu nombre maldito estúpido.
– ¿Hayley estas bien? Por favor, responde.
– ¿Quién demonios eres? – Preguntó, con su lengua un tanto pesada.
– Hayley, soy yo – Sonrió – ¿Qué te pasó? ¿Por qué estás así?
– Digamos que la vida me odia y ha hecho lo que se le antoja conmigo, pero insisto, ¿Quién eres?
– Soy yo.
– Imbécil, ese ''soy yo'' no me sirve, dime tu nombre maldito estúpido.

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