Capítulo 37.
Ella sonrió, en sus ojos se podía observar paz, una expresión que antes no se había visto en ella.
Hayley se levanto de la bañera y abrazó a Michael, hundió su cabeza en el pecho de él.
- No tengas miedo de abrazarme - Musitó, observándolo - No me quitarás un trozo de piel por hacerlo.
- Esta bien - Sonrió - ¿Sabias que me dejaste completamente mojado? - Dijo acercándose para besarla.
Solo lo observó, dejándose perder en su mirada, tomo una pequeña distancia que permitiera a sus manos desabotonar la camisa de Michael, sin dejar de observarse, pues el tiempo no se los permitía, el amor no quería, de tal forma que parecía ser el aire que respiraban y de lo que también se alimentaban cada día.
Michael la tomó de la cintura, Hayley rodeo sus caderas para luego caminar lentamente hasta la habitación, sin parar de besarse. Se recostaron sobre la cama y solo ahí, se detuvieron para nuevamente contemplarse.
- No quiero perderte Michael, quiero que esto dure para siempre porque solo tú puedes sacarme del infierno y llevarme a lo más alto del paraíso.
- No te dejare y lo sabes, aunque contradiga al destino, no te dejare porque te amo - Sonrió - ¿Estas segura de esto?, es decir, ¿quieres continuar con esto?
- ¿Por qué?
- Sabes que no quiero hacerte daño, no quiero que hagas algo que no quieres.
- Estoy segura.
Dicen que el amor lo cura y lo puede todo, y ciertamente era así.

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