jueves, 1 de marzo de 2012
Save me From Myself; [Jar Of Hearts]
- No quiero perderte Michael, quiero que esto dure para siempre porque solo tú puedes sacarme del infierno y llevarme a lo más alto del paraíso.
- No te dejare y lo sabes, aunque contradiga al destino, no te dejare porque te amo - Sonrió - ¿Estas segura de esto?, es decir, ¿quieres continuar con esto?
- ¿Por qué?
- Sabes que no quiero hacerte daño, no quiero que hagas algo que no quieres.
- Estoy segura.
Dicen que el amor lo cura y lo puede todo, y ciertamente era así.
Se entregaban el uno al otro, no por obligación sino porque lo sentían, sentían amor, cuando estaban juntos era todo perfecto, aunque tras esas paredes todo sea gris. El roce de sus pieles les brindaba, de cierta forma, tranquilidad y seguridad.
Iban lentamente, como si quisieran grabar en su mente cada acontecimiento por siempre.
Se observaron y sonrieron, un poco avergonzados tal vez.
Luego de un lapso de tiempo, Hayley se levanto de la cama, llevando consigo sobre su cuerpo una delgada y casi transparente sábana, que la cubría hasta las rodillas y sobre su espalda dejaba caer su rubia cabellera, casi con la imponencia de una cascada de agua, mientras sutilmente los rayos de luz de una luna llena, se colaban entre los múltiples encajes de las cortinas. Volteo, para observar a Michael pensando que tal vez podría estar dormido, pero se encontraba sentado sobre la cama y observándola.
- ¿Qué ocurre Michael?
- Nada - Sonrió - Solo... solo te observaba.
- Iré a darme un baño - Balbuceo - ¿Quieres venir?
- No - Dijo observando la ventana y posando nuevamente su mirada sobre ella - Luego iré.
Varios minutos transcurrieron para que la puerta del baño volviera a abrirse, ella se asomaba al umbral, con su cabellera húmeda, su pijama de siempre, su rostro tan perfectamente definido y hermoso como siempre lucía, pero esta vez sin maquillaje, traía sus pies descalzos y en su mano una toalla con la que secaba su cabello a intervalos de tiempo.
- Puedes entrar a darte un baño - Sonrió.
- Esta bien - Contestó pasando en frente de ella y regalándole un beso en la mejilla.
Luego de ver que la puerta se cerraba, dejo la toalla que traía en sus manos, sobre un pequeño diván ubicado a los pies de la cama. Con sus pies descalzos avanzó hasta el balcón y posó sus manos en el barandal, elevó su vista hasta el cielo para así contemplar las pequeñas luces incrustadas en el firmamento, una luna medianamente abrazada por unas cuantas nubes, como si la protegieran del frío de la noche.
Cerró los ojos y suspiro, había algo en su mente que la inquietaba, algo que debía resolver quizás. Volvió hasta la habitación y se sentó sobre la cama, observando la puerta del baño, esperando ver que el picaporte giraba y se abría.
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