lunes, 17 de septiembre de 2012

Save Me From Myself; Jar Of Hearts

Capítulo 41.


- No puedo - Murmuró Michael.
- Si puedes, corre y se libre.
- No sin ti, no puedo.

Ella guardo silencio, lo observo y corrió de nuevo mientras él se quedaba sentado en la arena viéndola.
Estaba agotada de todo, se arrodillo en la arena a bastante distancia de él y comenzó a llorar, en cada lágrima tomaba un puñado de arena y lo apretaba en sus manos con todas sus fuerzas, pero no era suficiente, algo la interrumpió... era un vidrio de botella, era su solución.
Lo tomo con su mano derecha y lo apoyo sobre su muñeca izquierda, mientras trazaba imaginariamente una línea, por donde el vidrio debía ir.
La solución estaba en sus manos, todo iba a terminar.

Cerró sus ojos, para sentir por última vez la brisa acariciando su piel, para oír el sonido de las olas contra la orilla. Pero algo le arrebato el trozo de vidrio, ella abrió sus ojos de golpe y lo vio. Estaba de pie frente a ella, su rostro estaba húmedo, sus ojos estaban rojos y en una de sus manos apretaba fuertemente el trozo de vidrio. Era Michael.

- ¡Déjame en paz! ¿Que no entiendes? Hayley se fue, ya no esta aquí, ya no existe ni nunca existió. Soy una mentira y las mentiras, tarde o temprano se acaban. Esta persona que ves aquí, no es la que crees Michael, no la conoces así que aléjate, déjala en paz.
- ¿Qué? ¿Qué tratas de decir?
- Hayley solo existe en mi mente, ella no es real y nunca lo fue. Yo no soy quien tu crees Michael, no soy Hayley, ella... era mi forma de huir de la gente, de los problemas...del mundo y ya no quiero seguir huyendo. Hayley esta muerta, solo queda Madeleine.
- ¿Tu nombre es Madeleine? ¡Explícame! - Dijo alzando su tono de voz.
- Tu te enamoraste de Hayley, no de Madeleine así que déjame ir, a ti te importa Hayley no yo ¡Vete! Y dame el trocito de vidrio.
- ¡No! - Gritó retrocediendo unos pasos - Seas quien seas, Hayley...Madeleine, no te dejaré hacer esto, entiende que te amo.
- No me amas... no a mi - Dijo llorando.
- No quiero que sufras más, prefiero ser yo el que sufra - Murmuró para luego deslizar el vidrio en su brazo unas varias veces seguidas.

Él solo cerro sus ojos ante el dolor que sentía, no tan solo físico.

- ¡Michael! - Dijo gritando y llorando, para luego arrebatarle el trozo de vidrio de las manos.

Lo abrazó... Temía perderlo.
Arrancó un trozo de su vestido y le vendó el antebrazo de una forma desesperada.

- Necesitamos una ambulancia, un teléfono... Michael, un teléfono - Dijo sacando el celular del bolsillo de Michael.

Madeleine llamó a la ambulancia, su voz era temblorosa mezclada con lágrimas y angustia.

- Vamos Michael, tenemos que llegar a la carretera, la ambulancia ya viene.

De pronto el trozo de vestido se volvía más y más rojo, la sangre salía por las heridas tan rápido como avanzan las manecillas de un reloj. 
Michael solo podía llevar los ojos entreabiertos, pues el dolor era tal que no podía abrirlos totalmente.
Luego de caminar unos 10 minutos, la carretera se veía cerca, pero Madeleine sintió algo en su vientre, se detuvo y observó su vestido tornarse rojo... Alguien le había disparado.

- Bien hecho. - Dijo él, observándola casi caer sobre la arena.
- Señor, ¿quiere que le disparemos al tipo que va con ella? 
- Claro inútil.
- ¡John! - Dijo Nicole - ¡No lo hagas!
- ¡No te entrometas hija! - Dijo alzando la voz - ¡Solo hazlo! 

Pero Nicole le quito de las manos el arma, al casi esclavo de John, su padre.

- No lo permitiré, piensa en tu nieta - Murmuró.


Ella cayó de rodillas en la arena y cerró sus ojos, mientras todo se volvía nublado.

- Hayley... ¿Hayley? ¿que te ocu.... ¡Oh Dios! No...



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