martes, 1 de febrero de 2011


Capítulo XI





Cuando estuvo todo listo, se decidieron a salir, esta vez, en el auto de Michael.

- Te ves hermosa – Sonrió.
- Gracias, tu también – Rió.
- ¿Qué? ¿Qué tengo en la cara? ¿Por qué te ríes?
- Es increíble las veces que te he visto con ese sombrero, ¿es el mismo de siempre o tienes un armario completo de ellos?
- Solo tengo dos, y es mi sobrero favorito – Sonrió.
- Oh! No me digas, no se nota mucho que es tu favorito – Rió.
- Tonta!
- Niño malo.
- Niña mala.
- No caeré en tu juego – Dijo mirando hacia la ventana.
- Bien – Dijo convencido – Pero ya verás Madeleine.




Luego de un rato, llegaron a un restaurante algo solitario pero de agradable ambiente. Estaban ellos dos y unas cuantas personas, más los trabajadores del lugar.



Ambos pidieron la comida que deseaban comer. Madeleine no estaba acostumbrada a beber vino o champagne por lo que pidió jugo.




Luego de comer, hablaron sobre diversos temas; sus vidas, la vida, ellos, ella, él, etc.


- ¿Vamos a caminar por ahí, donde los pies nos lleven? – Preguntó Michael.
- Bueno – Sonrió.

Tras caminar un buen trecho, llegaron a un parque, estaba todo cubierto de hojas de diversos colores, tamaños y formas, el viento susurraba en los oídos de quienes paseaban por las calles, paseaba por entre las pocas hojas y las ramas de los árboles. Hacía bailar de una forma única y delicada a las ramas y las hojas que reposaban en el suelo. Las nubes avanzaban con lentitud, sin apuro y una que otra ocultaba la luna y las estrellas, pero éstas, querían mostrarse en gloria  majestad a quien las viera.


- ¿Tienes frío? – Dijo Michael con sus manos en sus bolsillos.
- Un poco – Sonrió.
- Si quieres nos podemos ir.
- No, descuida, estoy bien.
- O…si quieres te paso mi chaqueta, o te doy un abraso – Rió.
- Un abraso no vendría nada mal.




Se sentaron en una de las tantas bancas existentes en el lugar. Permanecían en silencio, como en “su mundo” o como si tuviesen miedo de emitir alguna palabra o comentario.






Pasaron las horas….Los días, también vinieron los meses.





Madeleine no volvió a ver a Michael después de esa noche. Él no la busco más, ella…lo hizo sin un resultado positivo. No llego a pensar algo malo, pero le preocupaba la ausencia de su amigo.






El tiempo seguía pasando, lento y sin piedad alguna. Madeleine se había sumido en una profunda depresión. Se sentía realmente mal. No comía casi nada, había adelgazado bastante.

1 comentario:

  1. Sinceramente, me fascinan las fotos que subis en cada capitulo.
    Este si que me ha sorprendido en el final, ¿Que ocurrio con Michael? ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh! Me desespera y tambien me intriga saberlo.
    Me encanto la cena, al parecer disfrutaron el poder compartir un momento juntos. pero me puso triste saber que Maddie esta depresiva :(
    Espero que todo se solucione pronto. Y tambien espero con ansias leer el proximo capitulo.
    ¡Gracias por escribir esta bonita historia!
    ¡¡¡TE QUIERO CON TODO MI CORAZON HERMANITA!!! ♥
    ¡GRACIAS POR ESTAR! ¡CONTAS CONMIGO SIEMPRE!
    Que tengas un lindo fin de semana y la disfrutes a pleno. Espero hablar prontito con vos. Besote enorme.
    Con cariño, tu hermanita...

    Yam! ♥

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