– Iré a darme una ducha – Le susurro Hayley al oído, para luego ponerse una bata y dirigirse al baño, Michael al captar el mensaje hizo lo mismo.
Las pequeñas gotas de agua caían por el cuerpo de Hayley, mientras Michael se incorporaba junto a ella y besaba la espalda de la joven, tomándola por la cintura y quedando de frente, se observaban a los ojos y poco a poco iban teniendo menos distancia entre sus bocas.
Luego de darse un baño juntos, se vistieron y salieron de la habitación, para tomar desayuno.
– Nicole – Dijo Hayley – ¿Donde estabas? Anoche no te encontré.
– Tuve que salir, lo siento – Contesto algo nerviosa.
– Nicole, él es Michael – Dijo observándola – Michael, ella es Nicole – Dijo observándolos.
Ambos se observaron y sonrieron, como si se conocieran de siempre.
El tiempo comenzaba a avanzar rápido y sin piedad. Parecía un milenio desde que todo volvía a ser de colores, pero... solo eran unos cuantos meses.
Hayley salía de casa, Michael debía hacer unas cosas, por lo que salió sola, mientras Nicole se encontraba en casa de un familiar.
Pero de un instante a otro todo se volvía oscuro y solo escuchaba murmullos o balbuceos.
"Michael Jackson, te lo dije, te lo advertí, pero pareces no comprender de que hablaba y aún hablo en serio. No te preocupes por ella, esta bien conmigo, por ahora. No te molestes en buscarla o buscarme, no nos encontrarás en ningún lugar. Detente un momento en tu vida, piensa y comprende que te equivocaste y todo error tiene su consecuencia. No pienses ni un segundo en llamar a la policía, no te servirá.
Perdón, pero no quería llegar a esto.
Deseo que estés bien querido Michael.
Tu querido amigo: John."
Michael no sabía si era una broma de mal gusto o un pésimo sueño.
¿Dónde estaba Hayley? ¿Qué le había hecho? ¿Estaría bien?
No sabía que hacer, los días pasaban y la situación no mejoraba, no había ni un rastro de ella o de John.

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