sábado, 24 de septiembre de 2011

Jar of Hearts

Capítulo 23.







Él secó las lágrimas que brotaban de los ojos de ella, aquellos ojos que nuevamente veían la luz con una nueva identidad, pero un mismo pasado. Poco a poco iban acercándose para dejar que sus labios se unan nuevamente en un beso. Luego de varios días luchando por poder cruzar más de una palabra con Hayley, Michael había logrado más que eso, más que un beso, había logrado recorrer la piel de la chica nuevamente, quitándo aquellas prendas que envolvían en cuerpo de Hayley y a la vez desprendiendose de sus mismas prendas, para dejarlas caer en una oscuridad que no importaba, porque la tenía de nuevo y no quería dejarla ir.
Luego de que Michael se quedara dormido, Hayley se la puso la camisa de Michael, recogió su ropa del suelo y fue a darse un baño.
Amaba ese aroma que poseía la ropa de Michael por lo que se puso nuevamente la camisa y su ropa interior, dejándo su ropa sobre una silla.
Estaba arrepentida ¡Maldita sea! No quería vivir lo mismo que ya había vivido, no quería sufrir, preferiría morir, rápido y sin dolor. Se quitó la camisa de Michael y busco algo que pueda cortar, unas pastillas anticonceptivas y un vaso con agua.

Quería gritar, pero sentía que no podía, como que algo no dejaba salir su voz y solo la dejaba llorar. Comenzó a cortar sus brazos y su vientre, mientras las lágrimas, una tras otra salían de sus ojos. Hasta que se quedo dormida, mientras el piso tomaba un color rojizo con la sangre de sus brazos.


Michael despertaba sintiendo un vacío, Hayley no estaba a su lado, por lo que se vistió, sin encontrar su camisa.
La buscaba pero no la encontraba, hasta que entró al baño y se encontro con una escena no muy agradable. Buscó un botiquín y tomo en brazos a Hayley para llevarla a la habitación, para curarle sus brazos y luego vendarlos, curo su vientre, que tenía unas marcas antigüas y observó la caja que tenía ella en una de sus manos, era una caja de pastillas anticonceptivas. Michael estaba muy confundido, no entendía porque ella hacía eso, porque insistía en seguir haciéndose daño, quería curar ese corazón, pero por más que le parecía que lo había logrado, volvía darse cuenta que había fracasado y que al parecer no sabía como hacerlo, realmente quería que ella sea feliz. 
Fue al baño en busca de su camisa y la ropa de Hayley, y se sentó en el suelo posando la cabeza de ella en sus piernas, para vestirla con la pequeña falda que antes traía puesta y su camisa, que dejó a medio abotonar para acariciar el vientre de la chica. Sentía que ahí había existido una pequeña vida, sentía que esa pequeña vida, había sido una parte de él también. 
Ella poco a poco iba despertando y veía a Michael llorando.


- Hayley, despertaste - Sonrió - ¿Cómo te sientes?
- Bien - Dijo sentándose a su lado - ¿Porqué?
- Solo preguntaba.
- ¿Por qué lloras? - Murmuró secando las lágrimas del rostro de Michael, luego se dio cuenta de las vendas en sus brazos.
- Lo siento, de verdad.
- ¿Por qué lo haces Hayley? ¿Por qué insistes en hacerte daño? - Balbuceó, para luego tapar su rostro con sus manos.
- No puedo evitarlo, debo hacerlo, entiendeme por favor.

- No puedo entenderte, aunque trato, pero no puedo - Murmuró observando el suelo - Hayley, ¿por qué tu vientre está así?
- ¿Quieres que te mienta o que te diga la verdad? - Interrogó, mientras volvían a aparecer unas lágrimas en su rostro.
- Quiero que me digas la verdad.
- Sé que esto te va a doler y mucho, pero te pido tan solo un poquito de comprensión, tan solo un poquito, para que te pongas en mi lugar y entiendas que sentía en ese momento y porque lo hice, entiendo si me odias, porque si estuviese en tu lugar sentiría eso.
- Solo dime ¿si?
- Yo... estaba embarazada - Murmuró, para luego romper en llanto.


Los ojos de Michael se volvían brillantes y tomaban un tono rojizo y se veían inchados, pequeñas gotas de cristal se deslizaban desde los mismos.


- ¿Ibas... a tener un hijo mío? - Balbuceo a penas, entre lágrimas.
- Si, pero antes de que quieras odiarme, golpearme o lo que sea, dejame explicarte que sucedió - Dijo secando las lágrimas de él - Me enteré cuando estaba secuestrada, tenía 1 mes de embarazo y ese señor también lo supo y me decía que quería vengarse, que ese niño no iba a nacer, me odiaba por estar lejos de tí, soñaba con estar contigo, y todo lo malo sea solo una mala pesadilla, quería abrazarte, pero no podía, tu recuerdo parecía irse con el paso de los día y sufría muchas crisis, por momentos odiaba tener a ese niño en mi viente, si no lo tenía ese tipo no me golpeaba tanto, pero cuando pensaba, le pedía perdón por ser una mala madre, aún cuando no nacía y solo era un pedacito tuyo y mío, le hablaba de ti, pero ese tipo odiaba eso, odiaba escuchar tu nombre, me arrojaba contra el suelo, o las paredes, quería que aborte, pero yo me resistía - Balbuceó ahogada en sus lágrimas - Pero no resistió más y... se murió dentro de mi, me sentía vacía sin él, era una parte de tí, que estaba conmigo.


Ambos se abrazaron.


- Tengo miedo de revivir eso Michael, no quiero revivir eso, no quiero que una pequeña vida tenga que pagar por mis errores, porque no tiene la culpa, no quiero tener otro hijo, porque no merece que yo sea su madre - Dijo tocando su vientre.
- Nadie te hará daño, no más - La observó - Hayley, tu serías la mejor de las madres, estoy seguro.




Luego de que ambos se calmaran y las lágrimas los abandonen por al menos un rato, Michael recostó su cabeza en las piernas de Hayley.

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