Michael no sabía si era una broma de mal gusto o un pésimo sueño.
¿Dónde estaba Hayley? ¿Qué le había hecho? ¿Estaría bien?
No sabía que hacer, los días pasaban y la situación no mejoraba, no había ni un rastro de ella o de John.
Estaba atado de manos, que podía hacer él o Nicole.
Los días transcurrían, y aunque Michael no sabía, la policía ya estaba buscando a Hayley, Nicole había buscado ayuda.
~ 4 años más tarde.–
El sol había abandonado el cielo anaranjado, para entregárselo a la luna y las estrellas, quienes teñirían el mismo con los colores de la noche.
Nicole se ponía su pijama mientras Michael veía una película en la sala.
Se sentía un poco rara, algo la tenía confundida desde hacía un tiempo atrás, aún no descubría que era ese ''algo''. Se recostó en su cama, cerró los ojos y pensó, generalmente hacía eso para dormirse.
Michael al no ver bajar a Nicole, subió al segundo piso de la casa, había un silencio sepulcral.
Respiro profundo y abrió lentamente la puerta de la habitación de Nicole, asomando a penas su cabeza, vio la silueta de la chica, apenas con la poca luz que entraba a la habitación, proveniente del alumbrado de la calle. Apenas recordaba como era la piel y los besos de quién había sido su prometida. Dejo la puerta un poco cerrada y recostó su espalda sobre la pared, dejándose caer al suelo, hasta quedar sentado sobre sus propios pies.
¿Acaso ella si lo recordaba? ¿Acaso sentía lo mismo?
Nicole aún no podía dormir, por su cabeza rondaban muchas cosas. Una pequeña luz entro en la habitación, la puerta se entreabría, cuando volvió a cerrarse, se levanto de la cama y observó a través de la pequeña rendija entre la puerta y la pared. Ahí estaba él.
Las respiraciones de ambos eran aceleradas, presentían que el otro las oía, como se llamaban mutuamente.

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