Capítulo 27
Un pequeño brillo iluminó la mirada de Michael.
- ¿De verdad quieres eso?
- Algún día puede ser, solo espero sobrevivir para eso.
- Será un pedacito tuyo.
- Un pedacito de los dos - Dijo jugando con los rizos del cabello de Michael.
- Tu tendrás que desenredar mi cabello después Hayley - Dijo riendo.
- No te preocupes, puedo hacerlo - Dijo besando la mejilla de él.
Al parecer un pequeño destello de luz comenzaba a nacer desde hoy, en la relación de Hayley y Michael, parecían venir tiempos mejores, parecía que la vida al fin les sonreía.
Los días avanzaban y Hayley había contraido una gripe, que la mantenía en reposo absoluto, acompañado de mareos y nauseas.
- ¡Hayley! Por favor, debe verte un doctor, esa gripe ha sido muy larga y me preocupa tu estado de salud.
- Michael entiende, odio los hospitales, odio los doctores, además si me ve los brazos así, va a querer enviarme al manicomio.
- Nadie te enviará a un manicomio, quiero saber que estes bien, solo eso.
- Simplemente has lo que quieras Michael.
- ¿Eso es un si? - Sonrió.
- No, es un no - Dijo cruzándose de brazos.
- Aunque no quieras lo haré - Dijo tomándo un telefono.
- Michael, no lo hagas - Dijo levantándose de la cama.
Sus piernas estaban débiles, llevaba casi un mes en cama y un mareo casi hizo que ella cayera al suelo, pero logro apoyarse en la cama. Michael rápidamente se acercó a ayudarla.
- Es un hecho Hayley, llamaré al doctor - Dijo firme, mientras la ayudaba a volver a la cama.
- ¡Es un hecho Michael! No dejaré entrar al doctor a la habitación.
Michael sin ya escuchar a Hayley, simplemente llamó a un doctor, para que vea su estado de salud. Al llegar, tuvo problemas ya que Hayley se rehusaba a que la viera, pero terminó accediendo, Michael tuvo que esperar afuera.
- Dime que tienes jovencita.
- Mareos, nauseas, cuando me levanto de la cama me caigo, he tenido fiebre muy alta, a veces frío a veces calor, es algo muy contradictorio.
- Entiendo, ¿algo más?
- Creo que solo eso.
- Lo de tus brazos, tiene algo que ver con la gripe - Dijo observándo los brazos de Hayley.
- No.
- Esta bien.
Luego de que fue revisada por el doctor, este último la observó por un momento.
- Debes cuidarte mucho jovencita, te recetare unos medicamentos, debes comer bien, alimentarte de forma sana.
- ¿Las nauceas son debido a que?
El doctor la observó.
- Pensé que sabias jovencita.
- ¿Saber que?
- Estas embarazada de casi un mes, felicidades - Dijo con una leve sonrisa - Por eso debes alimentarte de forma sana.
- ¿Embarazada? - Murmuró.
- Así es - Dijo acariciando el rostro de ella - Bien aqui están los medicamentos, no son muchos, estan anotadas las indicaciones en esta hoja y nuevamente felicidades, cuando volvamos a vernos, me cuentas como reaccionó el padre - Sonrió.
- Gracias, hasta pronto doctor - Sonrió.
- Hasta pronto jovencita - Dijo saliendo de la habitación.
Michael al entrar, su cara demostraba confusión, al observar a Hayley la vió sonriendo, la confusión era aún mayor.
- ¿Qué ocurre Hayley? El doctor acaba de decirme '¡Felicidades!' ¿Esta todo bien?
- Todo bien, me dijo que debo alimentarme bien y dejo esos medicamentos - Sonrió.
- Te dije que era bueno que te vea un doctor, no sé que te dijo pero tienes una sonrisa - Rió - Aún no entiendo lo que me dijo el doctor.
- Estarás así en un momento Michael.
- ¿Por qué? Necesito que alguien me explique.
- Ven aquí, sientate que no quiero que caigas al suelo de la impresión - Rió - Preparate Michael, porque... en un tiempo más serás padre - Sonrió.
- ¿Estás embarazada? - Dijo con una enorme sonrisa y un brillo especial en los ojos.
- Si Michael, serás padre, tendremos un pedacito de ambos.
Ambos se abrazaron, era ese 'algo' que su vida anciaba hace mucho, era ese brillo que borraba todo lo malo.

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