Capítulo 30.
La contemplo, aún en shock por la escena, cayó al suelo de rodillas y cerró sus ojos fuertemente, dejando escapar más de una lágrima, tiro de su ropa de una forma desesperada, cuestionandole al mundo lo que estaba ocurriendo. Avanzó hasta donde estaba ella, tocaba su rostro y le hablaba, le pedía que volviera, pero parecía no dar resultados.
¿Qué iba a hacer ahora sin Hayley? Había prometido cuidarla, pero no había cumplido, no había estado ahí para protegerla.
Pronto la policía había llegado a casa de Hayley y Michael. Él observaba desde una de las ventanas como se llevaban el cuerpo de ella.
En los días posteriores, Michael se había encargado de los tramites del cementerio y la ceremonia fúnebre, que fue realizada dos días después. Se quedo al pie de donde descansaba Hayley y el bebé, sentado en el césped, con su mirada perdida, por ratos permanecía con los ojos cerrados por largos minutos, mientras las lágrimas caían una a una, sus ojos tomaban un color rojo, y se notaban hinchados.
Al volver a casa, lo unico que hizo fue ir a dormir, aunque era lo que menos podía hacer, desde aquel día, casi no podía hacerlo. Al recostarse sobre la cama, cerró sus ojos, pasaron los minutos y escucho un fuerte ruido, se sentó en la cama y todo lo que vio, fue una persona vestida de negro, apuntándole con un arma, lo último que pudo escuchar, fue el sonido de la bala salir del arma hacia él.
Despertó sobresaltado, su respiración era agitada, estaba sudando, tenia miedo. Observó y a su lado no estaba Hayley, observó la habitación apenas iluminada con la luz de la calle y observó la silueta de ella, junto a la ventana. Ella lo observaba.
- ¿Qué sucede Michael? - Sonrió - Tranquilo, todo va a pasar - Dijo acercándose a él.
- Hayley...
- Tranquilo Michael - Susurró acariciando el cabello de él.
No sabía que era real, y que no era.

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